TIMOS CON MUERTO

publicado en: Timos destacados | 0

El empleo de determinados fármacos del tipo de los hipnóticos utilizados tanto en medicina como en veterinaria, es una constante en el modus operandi de los delincuentes que practican un viejo timo al que yo, precisamente yo que puedo adjudicarme la paternidad del nombre, llamé “El beso del amor” o “El beso del sueño”.

Consiste como seguramente ya conocen en simular una señora de apariencia insinuante un flechazo con un ciudadano con pinta de estar solo o necesitado de cariño y mostrar un interés en “aliviar” su soledad. La ejecutante -que en ocasiones solamente es el “gancho”- se muestra sumamente interesada en ir a casa de su víctima para una vez allí protagonizar una escena más o menos tórrida en el transcurso de la cual vierte los fármacos en la copa de su partenaire dejándolo completamente grogui.

Es un viejo timo que da excelentes resultados cuando se hace “profesionalmente”, es decir, cuando no hay chapuzas de por medio o cuando no hay participación de terceras personas. En el primero de los casos me refiero a que hay que ser consciente de la cantidad de droga que se va a suministrar a la víctima para que no sufra un ataque mortal, cosa que ha ocurrido en numerosas ocasiones y siendo la más sobresaliente la de una individua llamada Verónica, ecuatoriana para más señas, que ligaba en locales de alto standing y que acabó en cuatro días con la vida de dos “enamorados”. Actualmente está en la cárcel cumpliendo una pena de 19 años. El segundo de los casos se refiere a que en ocasiones el empleo de los hipnóticos (no los cito para no dar pistas) no es sino el procedimiento usado para hacer perder la consciencia a una persona y una vez en el domicilio facilitar la entrada a terceras personas que suelen emplearse con dureza contra la víctima con la intención de que confiese el lugar en que pueda guardar más objetos de valor. En este caso, me constan dos casos en los que los asaltantes acabaron con la vida de las víctimas, en uno de ellos de forma involuntaria ya que el hombre falleció de un infarto causado por la tensión del momento.

 

(Dedicado a Javier y Paloma, de la ASOCIACIÓN DE CEMENTERIOS)    

Dejar una opinión