Georgianos a la calle. Parece de risa, pero es verdad.

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Tras no pocos sinsabores, más de un peligro y bastantes semanas/meses de trabajo arduo e ininterrumpido, los chicos y chicas del Cuerpo Nacional consiguieron asestar a las mafias internacionales que se dedican al asalto, al robo canalla y a actividades similares un golpe de esos que, a priori, parecen definitivos y capaces de retirar de la circulación por un tiempo largo a semejantes facinerosos. La operación, llamada Aikon -con k progre- ,  logró la detención de 30 de estos chorizos de importación que, como es natural y en compañía de las diligencias instruidas, las pruebas y los efectos intervenidos, fueron puestos a disposición de la Autoridad Judicial.
Lo curioso del caso, algo que no sorprendió a los policías porque ya están acostumbrados y creo que hasta ,las narices, es que varios de los tipos que acababan de trincar lo habían sido anteriormente en otra operación llamada Java motivo por el cual pasaron al Juzgado y fueron puestos en libertad por la Audiencia Nacional. Para que el ciudadano se haga cargo de la peligrosidad de estas bandas, baste decir que cuando son detenidos se consigue probar su participación en decenas de robos, aunque sin embargo los investigadores estiman que su actividad delictiva es muy superior aunque no se les pueda probar. Entre otras cosas porque actúan a modo de comandos itinerantes, van de una ciudad a otra y por último suelen recalar en pisos en el extrarradio de las ciudades, en teste caso, Madrid.
Al mando de todos ellos, en su mayoría georgianos, se encuentra un tipo malo, malo, malo que se hace llamar “el rey” y que actúa como juez en los problemas que surgen entre los miembros de la banda. Es también el encargado de  hacer las gestiones para la venta de los efectos robados, entrando en contacto con peristas varios y con casas de compra-venta de oro (solamente algunas, pocas, actúan de mala fe) . Tanta es la complicidad de algunos compra venta de oro con los chorizos que solamente los atienden por la puerta trasera y con grandes precauciones para evitar su detención
.georgianos a la calle
Pues bien, en esta caso y tras muchas gestiones la Policía consiguió probarles más de 200 robos en domicilios y otras chorizadas, aunque parece ser que cometían solamente en Madrid 45 robos diarios. Desde el primer momento, la Policía actuó como se debe de actuar, es decir en contacto con la Fiscalía a fin de delimitar las responsabilidades de los detenidos, siendo debidamente comunicada la marcha de las diligencias al Juez del caso que es la persona encargada en última instancia de expedir los mandamientos de entrada y registro y otras cuestiones legales como, por ejemplo, las intervenciones telefónicas.
Y ahora viene lo bueno: Todos los detenidos han sido puestos en libertad por el Magistrado del Juzgado de Madrid y por supuesto sin comunicárselo a la Policía que, cumpliendo lo que debe ser los había puesto a su disposición con efectos, objetos procedentes de robo, vehículos, toda clase de pruebas grabadas y filmadas y como guinda, algunas armas. Los Policías, por supuesto, tienen un importante cabreo y me imagino no pocas ganas de mandar al infierno un trabajo duro, penoso y casi siempre frustrante por culpa de la Justicia. Porque la Ley, o sea, el Código Penal lo dice bien claro; solamente para un robo con fuerza en domicilio, sin tener en cuenta agravantes que en el caso de los georgianos son muchas, la pena que les correspondería estaría por encima de los tres años y por debajo de cinco, considerando que en todos los casos se trata de “casa habitada” , estén o no en ella los moradores en el momento del delito. Exactamente el artículo dice: “Son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder al lugar donde éstas se encuentran o violencia o intimidación en las personas.”. 
O sea, con el debido respeto, de risa. De risa floja si lo prefieren, pero risa al fin y a la postre. Y yo me imagino al macarra de jefe de estos tipos avisando a sus colegas georgianos paras que se vengan a España a delinquir. Y así nos va.

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