ENTREVISTA EN ONDA MADRID SOBRE SECUESTROS CON REHENES

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Tras muchos años sin hablar con mi compañera y amiga Eli del Valle con la que compartí cientos de tardes en Radio Nacional de España hace ya un tiempo, me sorprendió ayer, sábado, su llamada y más para hablar de un tema de candente actualidad: el secuestro de un bebé de poco más de dos años en una guardería de la pequeña localidad Madrileña de Colmenar del Arroyo. Eli, que ahora hace el magazine de las mañanas en ONDA MADRID, me dedicó un amplio espacio con multiples preguntas centradas en su mayoría en la persona y personalidad del “Negociador” ya que fué un negociador de la Guardia Civil quien hizo desistir al “Jandi”, un hostelero de la localidad de su extraño comportamiento que le hizo entrar en la guardería en que se encontraban 26 menores, armado y poniendo a los menores y a los profesores en evidente peligro y solamente explicable en un arrebato de locura.

Y es que en los casos de incidentes en los que aparecen rehenes es de suma importancia la figura del negociador, generalmente un funcionario de la Policía que, en ocasiones, suele ser además de policía también sicólogo y que se encarga de tratar de que el causante del suceso deponga su actitud con el menor riesgo posible para los rehenes. En este caso, el incidente se resolvió de forma satisfactoria a las pocas horas, con un alarde de estrategia ya que como Jandi quería televisión para contarle “todo lo que le pasaba” hasta allí fueron colegas de la Oficina de Prensa de la Guardia Civil pertrechados de cámaras y con la ayuda del hijo de Jandi resolvieron el caso. Pero recordemos algunos casos de atracos principalmente, que acaban como el rosario de la aurora y más o menos a esa hora.

Recordaba con Eli mis experiencias en casos de este tipo, siendo el más famoso de todos ellos el asalto al Banco Central de Barcelona, allá por los primeros años de los 80. La mezcla de chorizos vulgares y corrientes que con artimañas pretendían hacerse pasar por militares y guardias civiles y con datos en los que se trataba de hacer ver que los asaltantes lo hacían para liberar a los encarcelados protagonistas del golpe de estado dificultó al principio la reacción de las autoridades -hay que pensar que los hechos se estaban produciendo unos meses después del 23 F- hasta el punto de que el propio Presidente Calvo Sotelo mandó a Barcelona al General Aramburu Topete para que tratara de reconducir el asunto.

Sin embargo y tras este caso atípico de atraco con trescientos rehenes y más de 20 asaltantes, hay otros de menor trascendencia y que conllevan un evidente riesgo para los atrapados en medio del suceso. Reciuerdo un caso en Tarragona en que un delincuente multirreincidente al que apodaban “El Chocolate” asalto una agencia bancaria tomando rehenes. Cuando el asunto estaba más o menos encarrilado, el Gobernador Civil de la provincia decidió intercambiarse por los rehenes desoyendo los prudentes y sabios consejos de la policía y acabó con un disparo que estuvo a punto de costarle la vida. Porque en esos casos, no vale de nada intercambiar rehenes -eso es más cosa de películas americanas- y menos si como era el caso el intercambiado es más “valioso” para los asaltantes que los ciudadanos de a pié a los que tenían retenidos.

Y como el tema da para mucho más y mi memoria no me falla, quedamos emplazados para una nueva entrevista de la que os avisaré oportunamente.

 

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