El coñazo coactivo de los cobradores de morosos telefónicos

¿Quién de ustedes, queridos amigos y lectores de este blog, no ha sufrido en sus carnes y en sus oídos la persecución implacable de un@s tipos que te amenazan con las penas del infierno tras pasar una temporada en la mazmorra fría en caso de que no pagues una deuda -a veces presunta, a veces verdadera y las más inexistente- contraída con un suministrador de servicios telefónicos?. Seguro que alguna vez les ha tocado la china, con perdón.

Pero para que nadie piense que los que escribimos lo hacemos porque nos lo han contado, que también, en esta ocasión les voy a contar un caso que he sufrido y sigo sufriendo en carne propia. Hace ya unos dos años y medio solicité de la compañía Vodafone la revisión de las tarifas de las líneas que tenía contratadas con ellos (cuatro móviles, una fija y el ADSL). Al ser una pequeña empresa, nos enviaron a una comercial a la que expuse el caso concreto: estábamos pagando con arreglo a unas tarifas de años atrás -hay que hacer constar que estuvimos con Vodafone un montón de años, desde que se llamaba Airtel. Porque a las compañías de suministro, les pasa como a los bancos, que no se acuerdan de los clientes antiguos a la hora de ofrecerles beneficios. En concreto le dijimos a la señorita que una empresa de la competencia, concretamente Orange que es con la que actualmente trabajamos, nos ofrecía lo mismo que teníamos contratado a menos de la mitad de precio y que nos cambiaban los cuatro terminales que estaban ciertamente anticuados.

La señorita nos dijo que lo que pedíamos era imposible y que iba a hablar con sus jefes pero que no me garantizaba nada aunque iba a pelear ante nuestra insistencia en no cambiar de compañía en caso de respuesta positiva aunque la oferta fuera menor que la de la competencia. Quiero hacer constar que nuestro contrato estaba a punto de cumplir y que nuestro interés era resolver el asunto antes de que se produjera esta circunstancia. Largas, más largas, intercambio de mensajes y cuando el contrato ya había vencido nos comunican que nos mandan cuatro terminales de los más sencillos del mercado y que cada seis meses posteriormente nos irán cambiando el resto de uno en uno. Monumental cabreo, entendemos que tomadura de pelo y recochineo y comunicamos nuestra intención de causar baja y rechazar los terminales que estaban en camino. Mi esposa y propietaria de la empresa rechazó el paquete cuando lo trajo el mensajero y nos cambiamos de compañía.

A todo esto, quiero dejar claro que en base a mis conocimientos amplios  de derecho traté de hablar con algún responsable de Vodafone para exponerle el caso pro eso es misión imposible. Decenas de llamadas a tención al cliente, atendidas por alguien que no se enteraba de lo que le estaba contando, negativa a facilitarme alguna dirección de correo electrónico para hacerles llegar mis argumentos y, por fin, cuando consigo que me pasen con alguien que hablaba en perfecto castellano de España, me facilitan un correo electrónico que sistemáticamente rechazaba los mensajes. Más cabreo.

Un tiempo después, Vodafone nos remite una factura por importe de unos pocos euros consumidos por llamadas y casi 1000 euros de cargo ¡¡¡por incumplimiento de las permanencias que conlleva la entrega de los teléfonos nuevos que nunca se produjo!!!. Insistimos en mandar nuestras explicaciones con idéntico resultado y por tanto hacer caso omiso a las amenazas de la compañía a la que, eso sí, facilitamos en unos de esos correos rechazados los datos de nuestro gabinete jurídico para que solucionaron el tema. Nunca más se supo.

Pero ahora viene lo peor: Vodafone vende la bolsa de “morosos” a una de esas compañías de extorsionadores telefónicos que sistemáticamente llaman por teléfono al de la empresa y…lo que es peor…a los móviles particulares. En esas llamadas se vierten toda clase de amenazas con marcado carácter intimidatorio y coactivo, produciéndose dichas llamadas a cualquier hora del día y casi de la noche. Antes, en lugar de llamadas eran cartas amenazantes de las que recibimos decenas, procedentes de varias compañías. Porque la operativa es la siguiente: una empresa como Vodafone en este caso, cede su bolsa de morosos a un tercero por un precio de saldo para que se las apañe como pueda. Este tercero, cuando comprueba que es complicado cobrar a los que no ha cobrado, vende a un cuarto por un precio de ganga….y así sucesivamente. Las últimas llamadas ayer a media tarde y esta mañana a las diez y cuarto, ambas procedentes de un llamado “Gabinete Géminis” del que me dijeron era propiedad de “Sierra Capital”. En este caso, parece que españoles pero en otras ocasiones anteriores creo que la empresa era holandesa.

Perdonadme el rollo, amigos, pero es que estoy muy cabreado. Y lo malo es que parece que la Autoridad competente, instalada en el Ministerio en funciones que se supone debe saberlo no se entera. El que si se entera s el Tribunal Supremo que acaba de condenar a Telefónica a abonar 7.500 euros a un abonado al que incluyó en una lista de morosos. La noticia, fechada el 25 de Diciembre por la Agencia Europa Press dice así: “El Tribunal Supremo ha confirmado que Telefónica Móviles España y dos empresas de registros de morosos tendrán que abonar 7.500 euros de indemnización por intromisión ilegítima en el derecho al honor a un cliente de telefonía móvil al que incluyeron en un listado de este tipo”. Y si además proporcionan a los “cocos” telefónicos los números de teléfonos particulares cuya difusión está prohibida, peor….En cuanto tenga diez minutos, los denuncio. Esta es solamente la última de las sentencias en contra de una compañía que cede los datos que están protegidos por la Ley de Protección de Datos y que además atenta contra el honor de las personas al incluirlas en una lista de morosos sin serlo.

 

 

Dejar una opinión