EL CASO DEL PENSIONISTA FRIO

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Sin embargo el caso más curioso que conozco ocurrió en Alemania. Una fría mañana, dos hombres que llevaban del brazo y en volandas a un tercero se acercaron al mostrador de la seguridad social para acreditar que su amigo estaba vivo y que por lo tanto estaba en condiciones de cobrar su pensión. El funcionario observó que el “amigo” tenía mala cara y pidió que estampara su firma en la fe de vida. Uno de ellos dijo que no sabía firmar pero que pondría la huella dactilar. Cuando el funcionario tomó el dedo de aquella mano que sujetaba uno de los individuos lo notó extrañamente helado. Lo soltó de golpe.

Aquello fue demasiado para los acompañantes que se dieron a la fuga dejando al “amigo” en el suelo. El perspicaz funcionario salió de su garito y comprobó que el de la “mala cara” tenía sobrados motivos para tenerla porque……. ¡estaba muerto!

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