EL BARRIO DE GRACIA, EN BARCELONA

publicado en: Actualidad, Las cosas de Manolo | 0

MADRID, 27-5-16. Por Manolo Giménez

 

Los incidentes causados por un grupo de violentos que dicen responder  a una “agresión” consistente en su desalojo de una agencia bancaria ocupada, nos hace retomar de nuevo el tema de la violencia callejera movida por grupúsculos internacionales y que tienen en Barcelona su máximo número de efectivos en España.

En lo concreto de la situación actual en el Barrio -hasta el momento en que escribo estas líneas- es la siguiente: un grupo de okupas entra por la fuerza en las oficinas abandonadas del Banco de Tarragona en la Travesera de Gracia, arteria principal del barrio. Transcurría el año 2011. Desde el principio los okupas desoyeron las instrucciones recibidas acerca de salir del local y dijeron que era una manera de mantener “el espíritu del 15M” por lo que no pensaban abandonar. Tras algunos altercados menores, el anterior Alcalde de la Ciudad Condal, Xavier Trías decidió pagar con fondos del Consistorio los 65.000 euros que costaba el alquiler anual, todo para evitar problemas en épocas electorales en las que a los políticos les sale urticaria con cualquier cosa.

Al cambiar de Alcalde tras las elecciones, la nueva alcaldesa Ada Colau, participante anteriormente en algaradas callejeras anti desahucios y anti todo, decidió convertirse en “hada” maléfica y dejó de pagar los alquileres ilegalmente satisfechos por Trías que, a saber de dónde sacó el dinero, me refiero a la partida presupuestaria. Orden judicial de desalojo al canto y los malos de la película de siempre, o sea los Mossos de Escuadra a resolver el entuerto a costa de no pocos palos y sinsabores. Precisamente acabo de enterarme en relación a lo que antecede que le van a meter mano -judicialmente se entiende- al anterior Alcalde por presunta malversación (evidente) de caudales y fondos públicos.

Ahora, todo el mundo se echa las manos a la cabeza ante las algaradas. Sorprende que algunos vecinos del barrio digan que se trata de unos buenos nens (niños), que de niños tienen poco en su mayoría y que tienen pelos como maromas en las coletas, en ambas. Dicen algunos dementes que los muchachos les ayudaban en algunas cosas y que les entretenían con frecuencia con sus actuaciones de perroflautas. Pero la mayor parte del barrio está que trina, sobre todo los comerciantes que han visto mermados sus ingresos a causa de las “no ventas” y de los destrozos en algunos  casos. Pero sorprende aún más la actitud de más de un concejal y parlamentario antisistema que se ha sumado a las protestas (¿de qué coño protestan?) y por supuesto la de la incalificable alcaldesa Colau que ha dicho que lo mejor es que la situación la resolvieran los vecinos con los okupas a la vez que se sumaba al coro de plañider@s que criticaban la actuación de los Mossos de Esquadra. Si a eso sumamos la actitud de los servicios jurídicos del Ayuntamiento tratando de presionar a un policía que resultó con la cabeza abierta a causa de la agresión con una esta de un mantero al que trataba de detener, no me extraña que los chicos de la Ley y el Orden estén hasta las narices. Pero sepan, señoras y señores que ustedes se lo han buscado al depositar su voto a favor de según que opciones políticas. Y no digo más, que se me entiende todo.

Pero hagamos un poco de historia. El barrio de Gracia al igual que el de Sants, por ejemplo, han sido siempre cuna de díscolos y descontentos semi ácratas y anticapitalistas que se sumaban a los brotes de independentismo contra el que nada tengo que objetar. Recuerdo -porque yo vivía allí y trabajaba allí- que cada vez que había un concierto de Lluis Llach, Quico Pí de la Serra, Labordeta, Raimón etc, la alteración del orden público estaba garantizada. La Policía tomaba posiciones antes del concierto en cuestión y los asistentes escuchaban las canciones hasta que al final, algún infiltrado que aprovechaba la exaltación nacionalista de, por ejemplo, la interpretación de la famosa “Estaca” de Llach y  lanzaba alguno o varios objetos contundentes a los guardias. Y se liaba la mundial, o sea, como ahora y estamos hablando de los principios de la década de los 70 del siglo pasado.

Porque hay que saber que los grupos antisistema han existido siempre en mayor o menor número y que actúan movidos por lo que sea: la cosa es armarla, quemar mobiliario urbano, asaltar tiendas y arrear al mayor número posible de policías. Recuerdo que en las Ramblas, hubo unos años en que todos los fines de semana se armaba una pequeña revolución: grupos de jóvenes en plan de guerrilla urbana aprovechaban los recovecos del Barrio Gótico para hacer sus batallas en las que siempre resultaban destruidos los comercios, especialmente los de capital extranjero y sobre todo americano. Daba igual que la protesta fuera de estudiantes, de trabajadores del textil, de aficionados del Barcelona celebrando un triunfo, de enfermeras o de cualquier clase de colectivo. Iba todo bien hasta que al final los de siempre, los encapuchados, la liaban. eran los años 70, 80 y 90.

Por lo tanto……o acaban las Autoridades con el problema o viviremos dentro de nada “la Ley de la Calle”. Y eso tiene mal remedio.

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