A VUELTAS CON LAS DROGAS

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Lo que pasa con las drogas, nunca deja de sorprendernos. Y si no se lo creen, ahí van esas dos noticias recién salidas del horno que dejan bien claro lo grave del problema.

En Ponferrada, han detenido a un tipo que se dedicaba a vender estupefacientes a los asistentes a un centro de rehabilitación en el que trataban de quitarse de la cabeza -y del organismo- el veneno de la droga. El canallita, estaba apostado en las inmediaciones del lugar y se acercaba sigilosamente a los que salían ofreciéndoles todo tipo de sustancias. Por supuesto algunos de los pobres aspirantes a ex-yonkis picaban y le compraban droga con la esperanza, seguro que sí, de que iba a ser la última vez. Siempre así. La cosa es que la Policía ha acabado con el “bisnes” del canallita que ahora pena en el “maco” aunque supongo que no será por mucho tiempo porque tenía numerosos antecedentes. Y eso que ahora le han cogido con bastante cosa, que si no….una regañina y a la puñetera calle.

Y el segundo caso, esta vez más grave, nos llega en forma de sentencia del Tribunal Supremo que ha confirmado que la expulsión de la Benemérita de un cabo del Cuerpo es perfectamente ajustada a derecho. Los hechos ocurrieron en la provincia de Zaragoza, territorio en el que el ahora ya ex guardia prestaba sus servicios. Ataviado con ropa de la Guardia Civil y con ayuda de cómplices a los que facilitaba chalecos reflectantes con distintivos, asaltaba, sí, asaltaba, como lo oyen, viviendas en las que supuestamente habitaban narcotraficantes y les robaban todo lo que pillaban. Drogas, dinero, joyas…eso y algún cate que les propinaban a los asaltados a los que encima esposaban.

Uno de los asaltados logró avisar a las fuerzas del orden que como estaban sobre aviso detuvieron al Cabo y sus secuaces que fueron puestos a disposición judicial.La defensa del miembro de la Benemérita recurrió la sentencia de siete años de cárcel (lo que lleva aparejada la expulsión del Cuerpo) alegando que el detenido estaba de baja psicológica por “trastornos del humor” (¡jolines qué cosas!) y que el pobre tenía el problema de la adicción al cannabis y a la “priva”, o sea, al alcohol. No se privaba de nada.

 

Nota: Si tienes dificultades para entender algunas palabras, recurre por favor al Diccionario del timador, que para eso está. Gracias.

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